Ser Competitivos y Competentes en un mercado tan dinámico

Hace algunos años encabezamos un proyecto de optimización, renovación y difusión de algunos conceptos y procedimientos internos. Creíamos… en verdad, estábamos convencidos, y más tarde lo comprobamos: al establecer algunos lineamientos básicos que nos ordenaran, tanto de forma interna entre áreas y colaboradores, con proveedores, clientes y frente a nuevos recursos humanos, podría ser realmente una revolución de competitividad frente a un mercado tan dinámico, exigente y cada vez con más necesidad de especializarse, agregar valor y no aumentar los costos.

Cuando rediseñamos la web, pensamos que describir casi como un bloque editorial el concepto que ya conocen nuestros clientes y colaboradores: ¿por qué somos tan competitivos y competentes? Un «secretito» que teníamos guardado, que hoy lo compartimos, lo exponemos a razón de muchos fracasos exitosos que nos dan la verdadera experiencia sin justificativos ni excusas…

Esto llevó a un fuerte debate con todos los integrantes de proyectos, como decíamos, tanto colaboraciones internas, externas, proveedores y clientes; reuniones, intercambio de ideas, llamados y mails, pero sobre todo, una importante escucha activa de todas las ideas y apreciasiones individuales, de equipo, y criterios en conjunto.

Es decir: el trabajo ordenado llevaba a que cualquier nuevo colaborador, tanto en la oficina como externos y freelance, pudiera integrarse, acoplarse y trabajar en sintonía reduciendo los tiempos de adaptación, comprendiendo fácilmente el rítmo de trabajo, objetivos y necesidades. Esto impactaba de forma directa en los plazos, con la consecuente tasa de cumplimiento a nuestros clientes, repercutía en una calidad estandarizada e incluso superadora, permitía dedicar más tiempo al análisis e innovación y no en reuniones y debates que luego no llegaban al desarrollo.

Pero no sólo ahorraba tiempo y dinero, nos permitía también integrar de forma íntima a los equipos, áreas comerciales y empleados de nuestros clientes. Muchas de las empresas con las que trabajábamos tenía procedimientos eternos, larga burocracia y eso nos ralentizaba el desempeño, pero luego las exigencias de cumplimiento eran mayores. Sintonizar las partes y necesidades de todos los involucrados era urgente. Además, muchos procesos de nuestros clientes quedaban demostrado que estaban obsoletos, por lo que dialogar con ellos una actualización y mejora era un servicio de altísimo valor que podíamos compartir en beneficio mútuo.

Ser Competitivos

En un mercado donde agencias de publicidad crecen, hay algunas pequeñas que en búsqueda de una porción de la torta se super especializan en algo y tiempo después terminan acaparando todos los servicios que pueden, en rubros donde hay cada vez más asesores independientes freelance y necesidad de capacitarse a fin de mantenerse actualizado; complejidad de situación y de contexto económico, como es habitual en la Argentina.

En este ámbito es que debíamos encontrar la forma de poder sostener un crecimiento, calidad y costos; pero que eso no llevara a un cambio dinámico e imprevisto de los servicios, calidades, condiciones y cumplimientos. Es decir, si se cotizó un trabajo, por ejemplo y tomando de valor de referencia un dólar/pesos, que al modificarse esa relación no tuviéramos que renegociar completo un plan de marketing e inversión publicitaria, tampoco las condiciones de contrato o reducir drásticamente las horas de trabajo pero manteniendo los plazos y exigencias, como sí es habitual en el rubro.

De esa manera, establecer condiciones propicias, lineamientos y una comunicación y comprensión de todos los eslabones de la cadena comercial y productiva, nos permitía poder licuar los cambios, optimizar los trabajos sobre la marcha, generar plantillas funcionales de servicios realmente personalizados pero sin incurrir en costos altísimos, y por último, poder gestionar el día a día sin sobresaltos por ninguna de las variables, dándole tranquilidad a colaboradores y clientes.

Ser Competentes

La competencia como empresa, en el asesoramiento y en cada una de las partes, colaboradores e iniciativas, se desprende de una política de responsabilidad, pero además, de coherencia con el servicio ofrecido. Explicado en forma simplificada, enarbolamos el concepto de competencia como «ofrecer al cliente un servicio acorde a sus necesidades, utilizando la creatividad y recursos técnicos, con un plan de acción y presupuesto asignado, en relación del análisis del contexto general y particular, para cubrir esas necesidades descriptas; sin olvidar de las necesidades, oportunidades y espacios por descubrir o que estén siendo omitidos actualmente por desconocimiento u omisión planicada».

En definitiva, ser competentes es ofrecer un servicio ordenado, que represente una relación costo/beneficio coherente, que su relación esfuerzo/utilidad sea comprendida, donde todas las partes comprendan la situación actual, objetivos y puedan hacer análisis de algunos indicadores, participando de puntos de control regularmente en búsqueda de una optimización y actualización permanente.

Y es que en un rubro tan dinámico, como es la tecnología, comunicación digital, redes sociales, tendencias, viralización, un contexto socioeconómico en permanente cambio en el país y el mundo, es una necesidad la renovación de los conocimientos aprendidos, de las nuevas formas de lograr mismos resultados, con capacitación permanente, experimentación, modernización y apertura a lo nuevo, a la escucha activa y la rápida incorporación de lo que realmente está brindando resultados.

En otras palabras, no vender en base a los títulos de una revista de negocios, del nuevo gurú en el tema, sino en base a las estadísticas, datos, análisis concienzudo y no olvidando la década de experiencia, las decenas de clientes acompañados, el crecimiento y todo el esfuerzo, conocimiento generado y la promoción propia de nuevas ideas que han demostrado ser un camino sólido en estrategias innovadoras persiguiendo resultados y validando lo propuesto, sin humo, sin espejos de colores ni brillos superfluos. Sin buscar un premio o reconocimiento más que el trabajo bien hecho.

Competitividad + Competencia = Fórmula de Éxito

No es sólo una «fórmula de éxito» propio de agencia, sino de cada cliente, colaborador, proveedor, de cada partícipe directo o indirecto de nuestros trabajos y proyectos. Es una forma de mantener la congruencia y coherencia, en consecuencia, del orden, de una disciplina dinámica, flexible en creatividad y tendencias, pero firme y justa en las relaciones de confianza y comercialización.

Ser competentes nos hace competitivos. Ser competitivos, nos hace competentes. Es una sinergia entre dos conceptos y terminologías que, quizás, algunos no encontraron relación, que quizás no se haya comprendido al inicio, pero como filosofía corporativa, como incorporación en la fibra de las relaciones y desempeño, funciona, es entendida y desarrollada en total beneficio de relaciones de calidad, duraderas, en compromiso con el presente y futuro próspero, sin olvidar la experiencia del pasado y el aprendizaje de los denominados «fracasos exitosos».